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Artículos

La ética y la clonación no reproductiva
(La Bioética en las Cartas Magnas del mundo)

Una Constitución que proteja al peruano

publicado en Diario El Comercio, 20 de julio de 2001, A.16.

Hoy más que nunca el ser humano ve amenazada su existencia por el desarrollo desmesurado de las técnicas biomédicas. Esto merece una reflexión profunda y una respuesta idónea del Derecho al que le urge juridificar la bioética, dando normas especiales y dejando sentada su posición en su norma fundamental. Y es que los derechos de la persona representan la columna vertebral de toda Constitución pues permiten la vida de relación. En este sentido, si la fecha biotecnología es una de las principales fuentes de vulneración de los derechos, es lógico que la Carta Magna se encargue de su regulación. 

Esto ha llevado a que muchas Constituciones normen los principios bioéticos y del Derecho Genético. En nuestro medio hubo una intención cuando 1993 la Comisión de Constitución del CCD aprobó un artículo que “protegía al concebido de todo experimento o manipulación genética contrario a su dignidad”, texto que no fue considerado en la Constitución aprobada por referéndum, perdiendo la oportunidad de legislar sobre esta materia. 

Los principios bioéticos que se consideran el Derecho constitucional comparado son.  

Límite a la aplicación y utilización indebida de material genético humano (Ecuador) y Garantía a la identidad genética frente al desarrollo, creación y uso de las tecnologías y en la experimentación científica (Portugal, Ucrania). Dos postulados encuadran a las técnicas de manipulación genética atentatorias contra la esencia de la humanidad y la identidad de la persona. 

No a la experimentos médicos o científicos sin consentimiento de la persona (Armenia, Bielorrusia, Croacia, Chechenia, Egipto, Eslovenia, Estonia, Guatemala, Lituania, Paraguay, Rusia, Santa Fe -Argentina-, Polonia, Sudáfrica, Turquía, Venezuela, Zimbabwe). El derecho al consentimiento informado es básico ya que permite al paciente ser instruido de la intervención médica a aplicársele con la finalidad de obtener su autorización. 

Preservación de la integridad del patrimonio genético del país (Brasil, Ecuador) y Regulación de la bioseguridad de los organismos voluntariamente modificados (Ecuador). Países con recursos genéticos tan variados deben considerar normas para su protección, partiendo de un reconocimiento constitucional de la conservación y aprovechamiento sostenible de la diversidad biológica. 

Protección especial a la reproducción humana (Nicaragua), Control de las nuevas prácticas de reproducción (Proyecto de Constitución de Québec) e Igualdad de todos los hijos incluso de los procreados por asistencia científica (Colombia). Esto indica una protección integral de la persona frente a la procreática y de aquellas nueva forma de discriminación, el genoísmo, que puede reflejarse en diferenciaciones entre los hijos concebidos naturalmente de aquellos concebidos de manera asistida. 

Promoción del derecho a investigar la paternidad (Bolivia, Costa Rica, Cuba, España, El Salvador, Guatemala, Honduras, Italia, Panamá, Uganda, Venezuela) y Reconocimiento al derecho a la identidad biológica (Venezuela) o de origen (Buenos Aires -Argentina-). La ley forja el derecho de toda persona de contar jurídicamente con un padre y una madre. 

Promoción de la medicina tradicional con sujeción a principios bioéticos (Venezuela) y Regulación de la práctica médica (Washington). Importante en aquellos países que la medicina ancestral es parte de la idiosincrasia y cultura de la protección de la salud, lo que debe ser reconocido e impulsado por el Estado. 

Respeto de las generaciones futuras (Argentina -Buenos Aires, Santa Cruz-, Brasil, Japón, Noruega). El hábitat ha de ser cuidado también para las nuestras generaciones venideras para que gocen de un mundo genéticamente limpio y sean concebidas  libres de todo tipo de manipulaciones. 

Pero la precursora en la regulación constitucional de la bioética es la Confederación Helvética (Suiza) desde 1992. Es más su actual Constitución, de 1999, protege al hombre y a su hábitat contra los abusos en materia de técnicas de procreación y manipulación genética en base a los siguientes principios: Derecho al uso de la medicina reproductiva e ingeniería genética en el ámbito humano y protección frente sus abusos; Las técnicas de procreación podrán ser utilizadas para suplir la infertilidad o evitar la transmisibilidad de enfermedades; Inadmisibilidad de la donación de embriones y de la maternidad sustituta; El patrimonio germinal humano y los productos del embrión no son comerciables; El patrimonio genético humano puede ser analizado, registrado o revelado solo con el consentimiento; Cada persona tiene acceso a sus datos genéticos; Reconocimiento legal del transplante de células; Protección del uso de la ingeniería genética en el ámbito no humano. 

En base a este análisis comparativo es necesario fijar los parámetros constitucionales sobre materia bioética en el Perú. Es la oportunidad que nuestra nueva Carta Magna proteja integralmente al ser humano a efectos que no sea material de exploración genética. Esperemos que la Comisión de Reforma Constitucional tenga a bien considerar los principios elementales de la bioética. La humanidad se lo agradecerá.

 

Enrique Varsi Rospigliosi
Miembro de la Comité Intergubernamental 
de Bioética de la UNESCO
Consejo Nacional de Bioética del Perú

 

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